La importancia de cuidar nuestros pies

Nos puede doler la cabeza y tomarnos una aspirina, se nos va el dolor y podemos continuar caminando, pero cuando se trata de un dolor en nuestros pies la cosa cambia y nos puede complicar nuestra peregrinación hasta Santiago.

Es muy importante que sigáis nuestros consejos para cuidar los pies, ya que sin dichos cuidados puede causar que tengamos que abandonar nuestra peregrinación.

– Prestar gran importancia a la higiene: al terminar la etapa del día, caso de no poder ducharnos, lavarlos cuidadosamente; si no disponemos de agua, frotarlos con una crema que alivie la fatiga y los refresque.

– Para evitar las ampollas, todos los días antes de comenzar a andar, les aplicaremos un poco de vaselina, especialmente en y entre los dedos, planta y talón.

– Utilizar calcetines de algodón sin costuras si llevamos zapatillas de deporte; si llevamos botas, además de los de algodón, otro par de lana, también bien limpios.

– Es bueno refrescar los pies en una fuente o riachuelo por corto espacio de tiempo, teniendo la precaución de secarlos muy bien; la mejor forma es que se sequen al aire.

– En caso de ampollas: pinchar la ampolla con una aguja hipodérmica (atravesar la piel por uno o dos puntos) y conseguir que drene bien hasta que se vacíe; nunca cortar la piel, que va a servir de protección a la zona lesionada; colocar encima de la ampolla, ya sin líquido, un trocito del apósito de gelatina, que va a aliviar el escozor y a servir
de almohadillado; poner una tirita, cuidando de que se acople bien y recortándola si es preciso.

– Cuando se termine la jornada, debe levantarse esta cura y, después
lavar y secar minuciosamente los pies, repetir la operación descrita,
volviendo a pinchar la ampolla si se hubiera vuelto a formar. Al día siguiente, antes de comenzar la marcha, se procederá a hacer una
nueva cura.

– Cómo curar el pie de atleta: El “pie de atleta” es una micosis (hongos) que aparece entre los dedos de los pies y se caracteriza por la aparición de grietas, dolorosas o no. Para tratarlas: después de lavar y secar minuciosamente los pies, aplicar entre los dedos un antimicótico en atomizador o spray y dejar secar al aire; poner nuevamente los calcetines, siempre de algodón; no se aconseja la utilización de pomadas, porque mantendrían una humedad entre
los dedos de la que se aprovechan los hongos para crecer. Esta misma operación se realizará antes de iniciar la marcha y al terminar la jornada.

Foto: compeed.es

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