De Martos a Alcaudete por el Camino Mozárabe

San Amador

Salgo temprano, apunta calor a mediodía, cierro el albergue y marcho hacia abajo para cruzar todo Martos, me apuntaron ayer que todo recto hasta la Cruz del Lloro y después coger la Avda. de los Olivares y todo recto, con lo fácil que me lo pusieron rememoro la tarde anterior, el albergue de encanto, el trato de las Madres Trinitarias de auténtica hospitalidad, el paseo por la parte de vieja de Martos encantador con unas vistas espectaculares, la fachada lateral del Ayuntamiento muy peculiar, incrustados tiene algunos Miliarios romanos, no cabe duda que por aquí hubo camino, trasiego de caravanas, ir y venir de arrieros y paso importante de personas. Por la tarde me muestran un fotograbado del siglo XIX en la que aparece la Cruz del Lloro, extramuros de la ciudad, y junto a ésta un Peregrino, nota importante también para saber del paso de peregrinos por la localidad, recordando ésto me paro ante la Cruz del Lloro y hago pose como el peregrino del fotograbado y es a partir de ahora cuando recuerdo la historia del rey Enrique el Emplazado y los Hermanos Carvajal, paso a paso, contento, con la mente fresca salgo de Martos siguiendo las flechas amarillas, tras una pequeña urbanización me adentro en un bosque impresionante de olivos, me llaman la atención, son grandes, robustos, algunos con cuatro patas, impresionante, está amaneciendo y los pájaros no paran de llamarse unos a otros y revolotear de árbol en árbol.

via verde

Ensimismado aparece un cruce extraño, me cruzo con la Via Verde del Aceite, la flecha me indica al frente, la cruzo y me adentro en un camino que poco a poco deja de ser tan andaluz, el murmullo de un arroyo, el cañaveral y un sendero de ensueño me dan a entender que la magia del camino me ha llevado a otro lugar, asi de repente, a mi izquierda observo desde mi sendero un gran puente de hierro y en otro cruce mas abajo giro a la izquierda, segun la flecha, y me encuentro con un arroyo, algo bravio, pero no peligroso, hay que cruzarlo, en dos o tres zancadas lo cruzo, asi lo hago y ¡¡ como no !! me mojo, vuelvo la vista atrás y me río, es ahora cuando empiezo a subir después de 4 o 5 kilómetros la pequeña cuesta, es bonito el panorama, no muy lejos en una loma observo que se desperezan unos pájaros grandes, entre paso y paso termino la subida y las indicaciones, ahora si, me indican que me incorpore a la Vía Verde.

No es camino viejo, fué camino de hierro donde también hubo trasiego de mercancías y de personas y ahora es sendero de ciclistas, de paseantes y de camino de Santiago, a poco de empezar este nuevo sendero me encuentro una estación abandonada con un merendero agradable, es la mitad de la etapa de hoy, allí mismo mirando al horizonte me desperezo una naranja, un trago de agua y continuo.

ponton alcaudete

La Via Verde se haria monótona si no tuvieras en que pensar, pero conforme andas y observas el paisaje se te hace bastante llevadera y mas cuando debes atravesar esos grandes puentes de hierro realizados por alumnos del Sr. Eiffiel, o cuando no muy lejos ves una torre de un castillo cercano vigilante del antiguo camino que por estas tierras pasaba y te quedas sorprendida como no tras cruzar el puente mas largo cuando ves abajo, junto al río, un magnifico puente, pequeñito pero bellisimo que te anuncia el paso del camino por estos territorios, fotos muchas fotos y como no ganas de bajar a verlo, pisarlo y sentir el latido de la historia.

Silencio, soledad y a la vez compañía, todo revuelto, esa es la magia del camino, un cruce me indica a través de una flecha que hay que desviarse a la izquierda, así lo hago y empiezo una subida que al final se hará larga, pero que merece la pena hacerla, el horizonte se convierte en una estampa interminable de lomas y riscas, todas llenas de olivos y de vez en cuando salpicada con algún cortijo:

campo, campo, campo
entre los olivares verdes,
los cortijos blancos
………
Así lo vio Machado y así lo veo yo subiendo este repecho.

campo

Acabada la cuesta, otra imagen para guardar en la retina, allí arriba, impertérrito al paso del tiempo, emergente de la montaña, el Castillo Calatravo de Alcaudete, hermoso y vigilante de los caminos de siempre, yo vengo desde el camino de Jaén, por allí aparecerá el otro que traerá a gente de Granada y mas a mi derecha los provenientes de Córdoba. Llego al final de mi andadura de hoy con las ganas de patearme la localidad por la tarde y saber de ella, el camino en dos días ya me está dejando huellas.

Hoy es uno de esos días que cruzas el túnel del tiempo y te transporta a otra época, si no sabes de horas, ni de días, ni de semanas es que estás en el camino.

castillo alcaudete

¡¡BUEN CAMINO!!

Jacinto Fuentes
Presidente Asociación Jacobea de Jaén