Ruta por el Parque Natural de Despeñaperros
Después de tantos días de lluvia, había ganas —muchas ganas— de volver a salir a disfrutar de la Naturaleza, así, con mayúsculas.
Y qué mejor manera de hacerlo que recorriendo algunos de los parajes del Parque Natural de Despeñaperros, uno de los espacios naturales más singulares de nuestra provincia.Desde bien temprano nos pusimos en marcha.
La mañana nos sorprendió con una temperatura muy agradable, sin rastro del frío de días anteriores, y con un cielo azul limpio que parecía casi inimaginable después de tantas jornadas de nubes y agua. Poco a poco el sol iba ascendiendo sobre el horizonte, iluminando el paisaje y acompañándonos en los primeros pasos de la jornada.
La ruta nos llevó por lugares donde el verde domina el paisaje. Encinas retorcidas y centenarias salpicaban las praderas cubiertas de hierba fresca, mientras la jara, todavía discreta, se prepara para llenar de flores estos montes en los próximos meses.
Durante buena parte del camino nos acompañaron pequeños arroyos cantarines, que bajaban alegres tras las recientes lluvias, poniendo banda sonora a nuestro paseo.
A esa música natural se sumaban los sonidos del bosque: el canto de currucas, ruiseñores y mirlos, que parecían celebrar también la llegada de este día luminoso. Toda una sinfonía de sonidos que, mezclada con el murmullo del agua saltando entre las piedras, hacía que incluso los tramos más exigentes del recorrido resultaran más llevaderos.
En momentos así uno camina casi en silencio, prestando atención únicamente a lo que la naturaleza ofrece a cada paso.
Tras la caminata llegó el momento de reponer fuerzas con un merecido almuerzo en el Restaurante Los Abades Puerta de Andalucía, donde alrededor de la mesa no faltaron las conversaciones animadas, las risas y las anécdotas del camino, poniendo el broche final a una jornada magnífica de convivencia y disfrute.
Un día de los que recuerdan por qué merece la pena calzarse las botas y salir a caminar: buena compañía, paisajes extraordinarios y naturaleza en todo su esplendor.
Buen camino, buena compañía y naturaleza en estado puro… ingredientes perfectos para un gran día
















