San Amador, primer santo mozárabe

San Amador

La provincia de Jaén cuenta con el primer santo mozárabe, San Amador nacido en Tucci (Martos), final de la primera etapa del Camino Mozárabe de Jaén.

Amador de Tucci nace sobre la década de los 30 del año 800 en Tucci, la actual Martos. Fue hijo de padres cristianos y se conoce que tuvo hermanos, aunque se desconoce quienes fueron. A pesar de que en el siglo IX Martos se encontraba bajo el dominio árabe, conservaban la religión cristiana, es decir, eran mozárabes. En Martos, supuestamente, Amador se crió en el barrio de la Cornacha y, según la tradición popular, vivió en la Calle Puerta del Sol.

La infancia la pasaría por las típicas calles estrechas y empinadas de este barrio, en el que la Peña pasa a formar parte del mobiliario de las casas de la época.

Pasan los años y ya, un muy joven Amador abandona Martos rumbo a Córdoba donde estudiaría, ya que en Córdoba se recibía una mejor formación que la que podría recibir en aquellos tiempos en Martos. Córdoba, en esa época, que entonces era la cabecera del Imperio Árabe, y donde “florecían los estudios y las Letras Sagradas”. Era el lugar en el que se encontraba el Emirato de Córdoba, regido por los omeyas y gobernado por Abderramán II, cuarto emir omeya de Córdoba. El padre de Amador, viendo que era bueno para su hijo, también se fue con sus demás hijos a Córdoba. Según unos escritos de San Eulogio, San Amador era un joven muy aplicado a los estudios, no sólo en literatura, sino en valores tales como prudencia y honestidad, por lo que atraído por la vida casta y el servicio de las iglesias, estudió y fue ordenado sacerdote por su fe a Dios y a Jesucristo.

Muchos cristianos mozárabes veían con preocupación como la población se iba islamizando progresivamente debido a la presión ejercida por las medidas impuestas por los árabes frente a la religión cristiana. Algunos religiosos cristianos veían con buenos ojos la tolerancia musulmana del comienzo, pero las presiones para abandonar el latín y el romance en pro del árabe se hicieron insoportables.

El problema mozárabe estalló nuevamente cuando, en el curso de una conversación, un presbítero cordobés llamado Perfecto declaró que Mahoma era un falso profeta. Perfecto fue llevado a presencia del cadí, condenado a muerte, y decapitado el 18 de abril de 850 ante una turba enfervorizada. Este hecho fue el principio del final de Amador y de los demás santos mártires que fueron martirizados junto a él. Este acontecimiento produjo una reacción continuada para el pueblo mozárabe dando lugar al hecho conocido de los Mártires de Córdoba.

Estos cristianos desafiaron deliberadamente las leyes contra la blasfemia y la apostasía sabiendo que les esperaba la muerte. A pesar de ello, las presiones y la cruel persecución en este período provocaron numerosas conversiones al Islam.

Poco antes de morir Abderramán en el 852, logró reunir un concilio de obispos mozárabes, presidido por el metropolitano Recafredo de Sevilla. Recafredo se puso del lado de las autoridades musulmanas considerando a los mártires fanáticos y les impidió a los cristianos buscar el martirio voluntario.

Sin embargo muchos cristianos creían que algo se debía hacer al respecto ante la pasividad de la Iglesia y el martirio era una forma de llamar la atención y servir de ejemplo al resto de los fieles. Al no repudiar formalmente tales actos, siguieron produciéndose martirios durante algunos años. Abderramán II murió en 852 y su sucesor fue Muhammad I, su hijo. Su gobierno fue sometido a constantes revueltas y movimientos separatistas de los muladíes y mozárabes continuando con los martirios, gran enemigo y perseguidor de cristianos, del que heredó su odio hacia la Iglesia Mozárabe, a la cual perseguía. Con tan sólo decir algo en el nombre de Cristo, eran ejecutados.

Continuaron las revueltas hasta que en el año 855 llegó el turno de Amador. Amador, “encendido en deseo de martirio y celo de la religión” nacido de su deseo en amor a Cristo, se puso en contacto con dos amigos suyos cordobeses: el más intimo, Luís, hermano de San Pablo Diácono y pariente de San Eulogio, y un monje cuyo nombre era Pedro. Los tres amigos impulsados por el amor a Cristo y con la fortaleza del Espíritu Santo, decidieron predicar el Evangelio, confesando públicamente el nombre de Jesucristo, negando de este modo toda credibilidad hacia Mahoma. Los prendieron, y se los llevaron con la orden de que fueran ejecutados a muerte con la mayor brevedad por blasfemia. Los tres jóvenes seguían firmes en sus ideas religiosas, hasta el momento en el que fueron ejecutados.

Acta auténtica de San Eulogio sobre el martirio de San Amador.
Acta auténtica de San Eulogio sobre el martirio de San Amador.

El 30 de abril del año 855 dieron la orden de hacer la ejecución, recibiendo como martirio la degollación. Los tres jóvenes seguían alabando a Dios hasta el momento en el que la espada separó el cuello de sus santos cuerpos y siendo éstos arrojados al río Guadalquivir para que fueran comidos por los peces y así no pudieran ni recibir culto, ni conservar reliquias. La leyenda dice que la cabeza de Amador mientras fluía río Guadalquivir abajo, iba predicando la palabra de Dios. El cuerpo de San Amador no apareció. El cuerpo de sus amigos sí fueron encontrados. El de Pedro fue sepultado en el monasterio de Peñamelaria, de la Sierra de Córdoba y el de Luís, en la villa de Palma.

Las persecuciones hacia los cristianos se continuaron hasta que en el 859 se extinguió el movimiento por la ejecución de San Eulogio de Córdoba, último santo mártir y el cual escribió estos hechos en su obra el «Martirologio romano».

Así, de esta manera, San Amador es el primer Santo nacido en la Provincia de Jaén y venerado en la Iglesia Católica el 5 de mayo.

Sin duda un buen motivo para comenzar desde Jaén el Camino Mozárabe a Santiago y seguir el camino que le llevó hacia Córdoba San Amador.

Texto: patronesypatronasdejaen.blogspot.com.es